lunes, 16 de enero de 2017

Carolina de Mónaco: sesenta años

La princesa Carolina cumple 60 años. Carolina nacía el 23 de enero de 1957 en Mónaco era la primera hija del príncipe Rainiero III y de la princesa Grace. Esto la convierte en el momento de su nacimiento en princesa heredera del pequeño principado.  Es bautizada como Carolina Luisa Margarita. Es la princesa heredera hasta el 14 de marzo de 1958, cuando su madre la princesa Grace da a luz a su hermano el príncipe Alberto, y la ley sucesoria monegasca prima los derechos del hombre sobre la mujer, aparta a Carolina de la primera posición en la sucesión.















La infancia de la princesa al igual que la de sus hermanos es expuesta a la opinión pública constantemente. Mónaco y la  familia principesca están  constantemente presentes en la crónica social, desde el matrimonio del soberano, Rainiero con Grace Kelly en 1956. Carolina y sus hermanos pasan su infancia entre el pequeño principado y Estados Unidos, donde vive su familia materna, la princesa Grace es originaria de Philadelphia. 





















Su educación secundaria se desarrolla entre Inglaterra donde acude al colegio St. Mary y Francia lugar en el que obtiene el bachillerato en 1974. Entra en la Sorbona para estudiar Filosofía carrera que completa, además estudia asignaturas de  Psicología y biología.
La princesa objeto constante de la crónica rosa empieza en sus años adolescentes a ser portada por sus amoríos. En esta época se la relaciona con Henri Giscard d´Estaing (hijo del presidente de la república francesa, Valery Giscard d´Estaing). 


















También se la relaciona con el cantante galo Philippe Lavil, con Mark Shand (hermano de Camilla actual duquesa de Cornualles). 














El 15 de setiembre de 1977 fallece la princesa Charlote de Mónaco, madre del príncipe Rainiero y abuela de Carolina. La primogénita de Rainiero, Carolina es la heredera de las joyas de la abuela, que no quiso que pasaran a manos de su nuera, Grace. Curiosamente en vida de su madre, la princesa Grace, Carolina no uso estas joyas. Las tiaras eran tres, la tiara de la Princesa Charlotte, la fringe ( fue la tiara que Carolina prestó a su nuera, Tatiana en su boda religiosa) y la floral ( la prestó a su cuñada Charlene para su boda con el príncipe Alberto).




Los amoríos de Carolina no sólo traen de cabeza a la prensa también a sus padres, se dice que la princesa Grace quería que su hija mayor se casase con un príncipe europeo, y el candidato mejor posicionado era el príncipe de Gales.














La princesa monegasca es denominada la princesa rebelde.























En estos años  llega a la vida de Carolina un hombre de cierta edad, 37 años, el banquero francés Philippe Junot. Carolina se encapricha de Junot, la pareja protagoniza escenas jugosas para la prensa que las convierte en portada. Ante la situación el palacio de Mónaco parece que vive una crisis, Rainiero y Grace no les gusta Junot, pero no saben cómo parar a Carolina. 



La situación se vuelve insostenible, por lo que el 25 de agosto de 1977 el palacio de Mónaco anunciaba el compromiso de la hija mayor del príncipe Rainiero con Philippe Junot. La boda no era del agrado ni de Rainiero ni de Grace, pero la aceptaron pensando que era el mal menor.












El 28 de junio de 1978 Mónaco celebraba la boda civil de la princesa en el palacio real. Carolina iba vestida de azul con un vestido midi con sombrero a juego y guantes, el look lo firmaba Dior. Al día siguiente se celebraba la ceremonia religiosa también en palacio, y la joven princesa de nuevo vestida por Dior. Fue una boda familiar, sólo 65 invitados (entre los que se encontraban Ava Gardner, Cary Grant y Frank Sinatra). El matrimonio acabo en divorcio el 9 de octubre de 1980.















En 1979 Carolina fue nombrada por su padre presidenta del Comité nacional monegasco del año internacional de la infancia.
En 1981 la princesa funda su propia fundación Jeune Jécouté para ayudar a jóvenes con problemas.
Carolina soltera de nuevo volvía a protagonizar historias jugosas para la prensa rosa, romances con el tenista argentino Guillermo Vilas. 








Y otro romance que en un primer momento parecía serio con Roberto Rossselini (hijo de Ingrid Bergman y Roberto Rosselini).













En setiembre de 1982 la tragedia golpea a Carolina y a la familia principesca, la princesa Grace fallece después de sufrir un grave accidente de coche cuando regresaba al principado desde Francia en compañía de su hija pequeña, la princesa Estefanía.







La muerte de su madre, la princesa Grace, convierte a Carolina en primera dama de facto de Mónaco. En diciembre de 1982, el príncipe Rainiero nombra a Carolina presidenta del Garden Club de Montecarlo, presidenta del comité organizador del festival de las artes de Montecarlo y presidenta de la Fundación Princesa Grace.













En 1983 la princesa conoce al millonario italiano Stefano Casiraghi, con el que comienza un romance que culmina el 29 de diciembre de ese mismo 1983 con la boda de la pareja.















 La princesa estaba embarazada de su primer hijo. Carolina escogió para su boda, una ceremonia civil, la princesa no había conseguido la nulidad eclesiástica de su primer matrimonio, un sencillo vestido midi ajustado al cuerpo en seda de color amarillo pálido, adornando su melena suelta con una tira a modo de diadema de la misma tela del vestido.




Menos de seis meses después de la boda, la princesa Carolina daba a luz a su primer hijo, Andrea Albert Pierre Casiraghi, 8 de junio de 1984.

















La vida de la princesa rebelde tomaba tintes familiares. El 3 de agosto de 1986 nacía su hija Carlota María Pomelline Casiraghi.




















El 5 de setiembre de 1987 la pareja daba la bienvenida a su tercer hijo, Pierre Rainiero Stefano Casiraghi.
En los nombres de sus hijos, Carolina se muestra muy institucional, los dos pequeños llevan los nombres de los abuelos paternos de Carolina. Se dice que la idea de la princesa era que algún día sus hijos ocupasen un lugar destacado en la sucesión del principado.



Desde su segundo matrimonio la princesa protagonizó numerosas portadas de la crónica social con su marido y sus hijos, parecía que la estabilidad había llegado a la vida de Carolina.  El palacio de Mónaco alentaba esa imagen de familia feliz.






















La princesa aumenta su presencia en la vida institucional del principado. En 1985 Carolina anuncia la creación del Ballet Nacional de Montecarlo, cumpliendo un sueño de su fallecida madre. En marzo de 1988, el príncipe Rainiero nombra a Carolina presidenta del consejo de administración de la fundación príncipe Pierre de Mónaco.







Son años felices para la princesa






El año 1990 marca una inflexión en la vida de Carolina. El 3 de octubre de 1990,la tragedia vuelve a la vida de Carolina,Stefano Casiraghi muere en un accidente del bote de competición que pilotaba. Carolina queda viuda con 33 años y tres hijos (6, 4 y 3 años de edad).










Carolina se retira de la vida pública  refugiándose  en la campiña francesa con sus hijos.
 La princesa es vista de nuevo en público muy cambiada, con su melena muy corta y semblante triste.














En mayo de 1991 hace su primera aparición pública en el principado, vestida de negro.





















A finales de 1991, la princesa empieza a recuperar su actividad pública y participa con sus hijos en el día nacional de Mónaco de 1991.















En marzo de 1992 asiste de nuevo al baile de la rosa. Carolina ya no es la misma, ha envejecido, sólo tiene 35 años, y su semblante es triste. Es la primera vez en 8 años que acude sin su marido.














En estos años la princesa es vista en compañía del actor francés Vicent Lindon, se dice que es un amigo, pero ciertas fotografías parecen confirmar un romance. Lindon y Carolina comparten su tiempo con los hijos de la princesa.















En junio de 1992 el vaticano concedía a la princesa la tan ansiada nulidad matrimonial de su primer matrimonio. Esta dispensa llegaba demasiado tarde para la princesa y Casiraghi. Pero en febrero de 1993 los hijos de la pareja fueron legitimados por la ley eclesiástica a pesar de sus padres no haberse casado por la iglesia. Esto facilita que los hijos de la pareja puedan formar parte de la línea sucesoria del principado de Mónaco.














A mediados de los 90 Carolina sufre alopecia, se puede ver a la princesa con la cabeza cubierta de pañuelos, se rumorea que la princesa sufre una grave enfermedad, nunca confirmada por el palacio de Mónaco.
Carolina sigue cumpliendo sus compromisos como primera dama de Mónaco, a donde se traslada cada vez que su presencia se hace necesaria, como son el baile de la rosa, cuya organización depende la fundación princesa Grace, y Carolina es su presidenta o el baile de la cruz roja. En 1993 es nombrada presidenta de la Asociación Mundial de Amigos de la Infancia, que fue creada por su madre en 1963.











A medida que avanza la década de los 90, Carolina se deja ver más en acontecimientos sociales. En enero de 1999 vuelve a contraer matrimonio, no sin polémica. La princesa monegasca se casa con el príncipe Ernst de Hannover, jefe de la casa real de Hannover, duque de Brunswick. Es una casa real sin reino, pero con abolengo, los Hannover están emparentados con la realeza de media Europa, incluida la casa real inglesa. Carolina cumplía así el sueño de su difunta madre, convertir a su hija en Su Alteza Real. La polémica estaba en que Ernst estaba casado cundo comenzó la relación con Carolina, su esposa era  Chantal Hochuli, íntima amiga de la princesa monegasca.










En enero de 1999 el palacio de Mónaco acoge la ceremonia civil de la boda de la princesa Carolina con Ernest de Hannover. La princesa escoge un traje de falda y chaqueta azul de Chanel.























Y de nuevo se repite la historia, seis meses después de la boda, Carolina daba a luz a su cuarta hija, Alejandra Carlota Ulrike Mariam Virginia princesa de Hannover, nacida el 20 de julio de 1999 en Austria. Donde también es bautizada en la estricta intimidad a diferencia de sus hermanos.



















El título de Carolina desde su boda es Su alteza real la princesa de Hannover. La boda le permite a Carolina alternar con la realeza europea en sus acontecimientos sociales. La flamante nueva princesa de Hannover se deja ver en estos acontecimientos luciendo las tiaras de su familia política.

Carolina vuelve a brillar en el panorama internacional. Son también años “duros” la elegante Carolina es testigo de los malos modos de su marido con la prensa. Las borracheras del príncipe de Hannover son portada de medio mundo.En mayo de 2004 los príncipes de Hannover acuden en Madrid a la boda del príncipe de Asturias, y la princesa monegasca tiene que hacer el paseíllo hasta la catedral en solitario, despeinada y disimulando su mala cara con una pamela, su marido no acude a la ceremonia, por una fuerte resaca.









En diciembre de 2003 Carolina es nombrada embajadora de buena voluntad de la Unesco por su contribución a la defensa de la infancia y la familia.











Son años en que la princesa ve como sus hijos mayores repiten sus juergas de juventud en las portadas rosas.


El 6 de abril de 2005 fallece el príncipe Rainiero III, su hijo Alberto le sucede en el trono. El nuevo príncipe soberano  de Mónaco nombra a Carolina, princesa heredera de Mónaco, en ese momento Alberto no tiene descendencia legítima. Pasa a ser Su alteza real la princesa de Hannover, princesa heredera de Mónaco. Retiene el título hasta diciembre de 2014, cuando nacen sus sobrinos, el príncipe heredero de Mónaco Jacques y la princesa Gabriela.


En diciembre de 2005, su hermano Alberto en reconocimiento al trabajo de la princesa por la promoción y desarrollo de las artes en Mónaco, le otorga la insignia de Comandante del mérito cultural.
El matrimonio de la princesa llega  a  su fin en 2009, sin ningún comunicado oficial. No hay un divorcio legal, Carolina mantiene su título de Su alteza Real la princesa consorte de Hannover. Pero Ernst desaparece de la vida del principado y Carolina cumple sus obligaciones en solitario. El príncipe de Hannover es sacado en varias portadas en compañías femeninas que no son su esposa. Parece haber un acuerdo por mantener el matrimonio sin disolver.
La princesa mantiene su actividad institucional en Mónaco, ella preside y organiza el baile de la Rosa. Hasta julio de 2011, que su hermano el príncipe Alberto se casa con Charlene Wittstock, Carolina ejerce sus funciones como primera dama de Mónaco. Y lo sigue haciendo de vez en cuando, se dice que no mantiene una buena relación con su cuñada, y aprovecha cualquier ausencia de ésta para ejercer el papel de primera dama.
En marzo de 2013, Carolina de convierte en abuela, con 56 años. Su hijo mayor Andrea se convierte en padre, nace Alexander Andrea Stefano Casiraghi, la madre es la pareja de Andrea, la millonaria Tatiana Santo domingo. La pareja se casa por lo civil en Mónaco en agosto de 2013. En febrero de 2014, la pareja contrae matrimonio religioso en Suiza. Curiosamente la novia luce la tiara fringe de Carolina. La princesa nunca llevo en sus tres bodas tiara alguna.

















Ese mismo año su hija Carlota también da a luz a su primer hijo, Raphael Elmaleh (diciembre de 2013) fruto de su relación con el actor francés Gaed Elmaleh.














En verano de 2015 se casaba su hijo, Pierre con la aristócrata italiana, Beatrice Borromeo. La pareja celebraba el matrimonio civil en el palacio de Mónaco, y el religiosos en Italia. Pierre y Beatrice están esperando su primer hijo, que convertirá a la princesa en abuela por cuarta vez.
La princesa Carolina obtiene en mayo de 2014 el grado de comandante de la orden de las artes y las letras de la República francesa, en reconocimiento a su trabajo promoviendo la cultura.

A los 60 años vemos a una Carolina madura, que ha resistido las tentaciones quirúrgicas, por lo que conserva todavía la belleza que deslumbraba al mundo en los años 70 y 80. La princesa es una de las musas de Lagerfel, el director creativo de Chanel. Mantiene una figura envidiable que le hace lucir como nadie los modelos de la casa francesa. Carolina nunca ciñó una corona, pero no le fue necesario para ser la reina del glamour. La reina de Holanda no se desprende de sus pamelas, pero la precursora fue la princesa de Mónaco, y todavía a sus 60 años defiende como nadie una pamela.




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